Bruselas se abre a que las ayudas energéticas no computen para el cálculo del déficit de los países

Bruselas atiende las peticiones de los Estados miembro que reclaman más flexibilidad fiscal para poner en marcha medidas de apoyo que contengan la crisis de precios de la energía derivada del conflicto en Oriente Medio. La Comisión Europea se abre a aplicar una excepción para que las ayudas para la crisis de precios de la electricidad no computen en el cálculo fiscal.

La idea de la Comisión Europea es dotar a las capitales de un margen presupuestario del 0,3% del Producto Interior Bruto (PIB) para medidas energéticas. Una flexibilidad que no computará a la hora de calcular el déficit y el cumplimiento de ese límite del 3% del PIB que estipula la gobernanza económica comunitaria, según ha avanzado el Financial Times y ha confirmado este diario.

Esta flexibilidad se suma a la que el Ejecutivo comunitario ya concedió para defensa. En un intento por elevar la inversión en este segmento, la Comisión Europea activó, el año pasado, la cláusula general de escape que permite a los países elevar su partida para seguridad y defensa hasta un 1,5% del PIB sin que compute para el cálculo del cumplimiento del déficit.

En este caso, Bruselas ha insistido en numerosas ocasiones que las medidas energéticas deben ser temporales y específicas. Estas medidas de apoyo deben dirigirse a hogares e industrias más vulnerables y afectadas por los precios de la electricidad.

Ya durante la presentación de las previsiones económicas de primavera, la Comisión Europea afirmó que estaba estudiando esta opción. Si bien hace algo más de un mes, en la Cumbre informal de líderes que tuvo lugar en Chipre, mostraba sus reservas, Bruselas se ha abierto a escuchar las peticiones de las capitales.

La petición llegaba por parte de varios Estados miembro si bien Roma ha sido especialmente vocal a la hora de reclamar a Bruselas la activación de la cláusula general de escape, que permiten suspender las reglas fiscales. Lo reclamaba para evitar el impacto de las medidas energéticas en el cómputo fiscal y evitar, en consecuencia, las sanciones que la Comisión Europea aplica por sobrepasar ese umbral del 3% del PIB, con la aplicación del procedimiento por déficit excesivo.

Aunque ha sido menos vocal, la petición también había sido formulada también por parte de España, que también ha reclamado a Bruselas una flexibilidad similar a la del gasto en defensa para las ayudas para contener la crisis de precios de la energía. Este margen presupuestario se enmarcará dentro del paquete económico de primavera que la Comisión Europea presenta este miércoles.

Es una excepción que ya se aplicó durante la crisis energética derivada de la guerra de Ucrania durante los primeros años de la invasión. Con el COVID, la Comisión Europea activó la cláusula general de escape, que permite suspender las reglas fiscales que obligan a los Estados miembro a mantener sus niveles de déficit y deuda por debajo del 3% del PIB y del 60% del PIB, respectivamente. Al término de la pandemia, esta medida se extendió para atender, en ese momento, al alza de precios de la energía que derivó de la agresión militar rusa.

Fuente: El Economista