El Ministerio de Hacienda desbloquea 1.300 millones de financiación Dana para la Generalitat Valenciana

La línea de créditos por 1.300 millones de euros del Gobierno central para afrontar actuaciones para la reconstrucción de la Dana está más cerca de poder llegar a las arcas autonómicas. El Ministerio de Hacienda por fin ha desbloqueado esta iniciativa, que inicialmente se había acordado a finales del año pasado.

A través de un Real Decreto-ley aprobado hoy por el Consejo de Ministros se habilita un compartimento específico dentro del mecanismo extraordinario de financiación de las Comunidades Autónomas para gastos vinculados a la Dana de Valencia y otras catástrofes naturales, que permitirá financiar unos 1.300 millones este año a la Comunidad Valenciana.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez en su día anunció que permitiría aumentar el endeudamiento del Gobierno autonómico para afrontar los costes extra por la destrucción provocada por las inundaciones de la catástrofe, que no computaría a efectos del objetivo de déficit público.

De hecho la medida ya se incluyó en un Real-Decreto ley aprobado en diciembre que incluía otro paquete de medidas, el denominado decreto ómnibus para el que el Gobierno socialista necesitaba recabar el apoyo de otros grupos parlamentarios pero fue rechazado en el Congreso de los Diputados.

El retraso ya había provocado el malestar en la Generalitat Valenciana y también patronal y sindicatos habían reclamado que se desbloquease esta línea de préstamos para evitar que se pudieran ralentizar los trabajos de reconstrucción.

Según explica el Ministerio de Hacienda, esta línea de financiación ya se habilitó en los años 2024 y 2025, cuando se asignaron 3.064 millones a la Comunidad Valenciana, que utilizó 1.600 millones.

Además, atendiendo también a la petición de los ayuntamientos, el Ministerio establece que los gastos derivados de la Dana no se contabilizarán a efectos del cumplimiento de las reglas fiscales. Es decir, esos gastos no computarán en lo establecido por la Ley de Estabilidad, ni se exigirá a esos ayuntamientos la elaboración de planes económico-financieros.

Exenciones en el IRPF
Por otro lado, también se busca despejar las dudas sobre la fiscalidad de las donaciones realizadas por la desgracia de octubre de 2024. El Real Decreto-ley declara exentas de tributación en el IRPF las donaciones efectuadas por las entidades sin ánimo de lucro a personas físicas afectadas por la Dana como, por ejemplo, las de Cáritas. El objetivo es equiparar el tratamiento tributario de estas donaciones respecto al de las ayudas concedidas por las empresas a sus trabajadores y familiares afectados por esta catástrofe, que ya estaban exentas.

El Real Decreto-ley confirma que las ayudas para los afectados de la Dana que dio la Comunidad Valenciana están exentas de tributación en el IRPF, una medida que ya se incluyó en el Real Decreto-ley que no fue convalidado el pasado mes de enero. Aun así, por vía interpretativa, la Agencia Tributaria aclaró que estas ayudas no tributaban en la Campaña de la Renta 2025 que está actualmente en vigor. El Real Decreto-ley refuerza la seguridad jurídica y garantiza que esa exención se mantendrá también para el año 2026.

Críticas de la Generalitat
Pese al anuncio, la Generalitat Valenciana del PP no dudó en aprovechar la primera comparecencia tras un consejo de Arcadi España como ministro para cargar contra la propuesta de reforma de financiación autonómica.

El conseller de Economía, Hacienda y Administración Pública, José Antonio Rovira, su «preocupación y decepción» tras afirmar el ministro de Hacienda, Arcadi España, que una de sus prioridades es seguir adelante con la reforma de financiación autonómica de su antecesora, María Jesús Montero,»un modelo de financiación que solo acepta Cataluña y que ha provocado el rechazo del resto de comunidades autónomas».

El conseller ha recordado que la Comunitat Valenciana «arrastra desde hace años una situación de infrafinanciación estructural que el hoy ministro conoce bien, por lo que le presuponíamos mayor implicación para poder arreglar un problema que lleva demasiado tiempo enquistado».

Fuente: El Economista