La inestabilidad en Oriente Medio y el riesgo de una inflación más elevada vuelven a tensar la rentabilidad de los bonos soberanos europeos. En este contexto, los títulos franceses salen perjudicados una vez más. La deuda a diez años roza el 4% de rentabilidad y cotiza en niveles no vistos desde junio de 2009. Y la diferencia con los títulos españoles supera los 30 puntos básicos, por lo que la brecha franco-española se sitúa en máximos históricos.
Como ya pasó durante el año pasado, la deuda centroeuropea no muestra mayor resiliencia que la emitida por los países periféricos entre los que se incluyen los españoles, portugueses, italianos y griegos. Los bonos alemanes sí amortiguan mejor la reanudación de la guerra entre EEUU e Irán que los periféricos, pero no así los franceses. De esta manera, el bono galo a una década alcanza el 3,94% de rentabilidad frente al 3,93% de Italia, al 3,5% portugués o al 3,6% de retorno que muestra el bono español.
Los bonos francos a diez años reflejan mayor aversión al riesgo que los españoles desde finales del 2024. No obstante, no llegó a superar ampliamente los 30 puntos básicos hasta que arrancó el segundo semestre del 2026. Desde 2024 Francia se halla inmersa en un periodo de agitación política que impide mejorar su perfil fiscal. De ahí que cualquier suceso externo, como es la actualidad en el estrecho de Ormuz que afecta a todos los mercados de deuda europeos casi por igual, la renta fija con más incertidumbres a sus espaldas se comporte peor.
Asimismo, los bonos españoles no han mostrado el mismo riesgo a un problema de precios de la energía que en el caso centroeuropeo. Según explican desde Société Générale, el diferencial entre el bono español y el alemán impacta a ambas referencias que se seguirán moviendo casi en paralelo, pero con un ligero estrechamiento a favor del caso español.
Mientras el gasto nacional de París crece, los inversores venden bonos franceses. Eso eleva el coste de endeudamiento del país puesto que las nuevas emisiones de bonos soberanos galos se hacen con tipos de interés más altos. Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, el ratio de deuda frente a PIB en Francia podría subir hasta el 120,5% en 2027. En cambio, en España se descuenta que el valor monetario de todos los bienes y servicios producidos superará al total de la deuda del país.
El ministerio de finanzas francés ha publicado esta semana un informe con las proyecciones fiscales del país hasta 2030. Este documento recoge que el sucesor de Emmanuel Macron, quien ya manifestó que se retiraría al vencer su mandato en 2027, tendrá que hacer frente a un déficit de casi el 7% del PIB en 2030. Es decir, Francia tendrá que encontrar 126.000 millones de euros solo para estabilizar su deuda en los próximos cuatro años.
Existe un elemento más que afecta a Francia más que a sus pares. Según Bank of America, la estrategia japonesa para frenar la escalada de sus propios bonos incentivando los activos locales entre sus fondos de pensiones provocaría una salida de 10.400 millones de dólares de los bonos soberanos franceses (un 5% del total de activos bajo gestión de estos fondos). «Francia es el mercado que podría tener un rendimiento más bajo ante la expectativa de cambios de flujos cuando Francia enfrenta una creciente incertidumbre presupuestaria», apuntó Shesuke Yamada, de BOfA.
Además, el año pasado las agencias calificadoras de deuda revisaron a la baja sus expectativas en el caso de Francia mientras mantuvieron sin cambios las de los países periféricos de la eurozona o, incluso, las mejoraron. Según el calendario publicado por el Tesoro Público francés (Agence France Trésor), la próxima actualización será la de Fitch, el 28 de agosto, y le seguirán DBRS y Scope Ratings el 18 de septiembre.
Fuente: El Economista