El Gobierno valenciano que preside el popular Juanfran Pérez Llorca ha convertido la bajada de impuestos en una de sus grandes bazas cuando queda menos de un año vista para las próximas autonómicas. Pese a los recortes que ha aplicado en los últimos meses en los principales tributos cedidos que gestiona –Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados y Sucesiones y Donaciones–, la Hacienda valenciana prevé incrementar un 24,5% su recaudación este año.
Así, el proyecto de Presupuestos de 2026, que se encuentra en tramitación parlamentaria, estima que la Generalitat Valenciana ingresará por esos impuestos cerca de 2.911 millones de euros en 2026, casi 575 millones de euros más que lo reflejado en las anteriores cuentas.
Un fuerte tirón que el propio presidente valenciano y su conseller de Economía y Hacienda, José Antonio Rovira, esgrimen como argumento para defender que su política de bajada fiscal no supone reducir los recursos para los servicios públicos valencianos.
Cifra récord
Las cuentas, que se esperan aprobar tras el acuerdo entre PP y Vox en el parlamento en julio, vuelven a constatar que el tributo cedido que supone una mayor inyección de dinero para la Generalitat es el de Transmisiones Patrimoniales. Además, este año la Comunidad Valenciana batirá su récord de recaudación por ese concepto y romperá por primera vez la barrera de los 2.000 millones de euros. Los ingresos previstos por ese gravamen, ligado sobre todo a la compra de vivienda de segunda mano, crecerán un 17,8%.
Ese sensible incremento se produce a pesar de que desde el pasado 1 de junio está en vigor la rebaja del 10% al 9% en el tipo que se aplica a las compras de casas usadas para ese impuesto. Según los cálculos de la propia Conselleria de Economía y Hacienda, esa medida generará un ahorro de 90 millones de euros a los contribuyentes valencianos. La reducción en Transmisiones ahora en vigor se había incluido en los presupuestos valencianos de 2025 y se suma a las bonificaciones específicas que el PP ya había aprobado tras llegar al Gobierno, que han reducido los tipos aplicados en el caso de la adquisición de viviendas por parte de jóvenes y colectivos vulnerables.
Para justificar la escalada de ingresos y ese nuevo récord, la Generalitat asegura que basa sus proyecciones en la fuerte demanda y en la evolución del mercado inmobiliario de la Comunidad Valenciana. El cuadro macroeconómico incluido en las cuentas autonómicas para este año recoge unas expectativas de crecimiento del PIB anual del 2,2%, junto con un incremento del empleo en la autonomía del 1,7%.
Vinculados también a la compra de vivienda y otras operaciones relacionadas con la actividad económica se encuentran lo recaudado por Actos Jurídicos Documentados. En su caso, el Consell contabiliza unos ingresos con un tirón incluso superior, ya que se incrementan un 33% respecto a los que presupuestó el ejercicio anterior. Como en el caso de Transmisiones, desde hace unas semanas está vigente una bajada del tipo general, que ha pasado del 1,5% al 1,4%. En el caso de esta carga fiscal, el Gobierno del PP además ha introducido bonificaciones destinadas a la inversión empresarial, que llegan al 50% en lo que se abona en las escrituras públicas notariales relacionadas con proyectos considerados de interés autonómico.
El repunte en Sucesiones
Sin duda las medidas estrella en política fiscal durante esta legislatura han sido las modificaciones en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Con la llegada de Carlos Mazón a la Generalitat la primera iniciativa fue su supresión en el caso de transmisiones entre padres, hijos y cónyuges, mediante una bonificación del 99%. su aprobación provocó que en 2024 la recaudación de Sucesiones se desplomase un 36%, pero ya el año pasado los ingresos remontaron un 25% y las cuentas confían en mantener esa tendencia, con un incremento del 35%. Y ello a pesar de que también desde este año se aplica una nueva bonificación del 25% cuando se realiza entre hermanos, tíos y sobrinos.
El único apartado de esos tributos cedidos en que las arcas valencianas prevén un recorte es en el de Donaciones, precisamente el que aporta menos dinero, algo más de 15 millones, con un descenso del 12%.
Además, en el capítulo de ingresos también destaca una merma en la recaudación del criticado impuesto de Patrimonio. En este caso, el recorte del 5% llega después de que el año pasado se elevase el mínimo exento desde los 500.000 euros al millón de euros.
Fuente: El Economista