La inversión de la gran empresa se frena 10,6 puntos en los últimos seis meses

La inversión de las grandes empresas está retrocediendo, y de modo notable. En febrero, la tasa de variación interanual por este concepto –ventas de capital en lenguaje de Hacienda– se frenó hasta el 0,8%, lo que representa 10,6 puntos porcentuales menos que la registrada el pasado septiembre (11,4%), lo que implica todo un semestre de fuerte ralentización, según datos de la Agencia Tributaria. La disminución en el inicio de 2026 del año es especialmente notoria, ya que se pasó de una tasa del 4,3% en enero al 0,8%, lo que supone 3,5 puntos porcentuales menos en un solo mes.

En el conjunto de esta evolución se observan dos datos preocupantes, especialmente si se tiene en cuenta que estos se refieren a compañías cuya facturación supone el 60% del total de empresas. El primero de ellos es que la inversión pierde fuelle en los meses inmediatamente anteriores a la guerra de Irán, que comenzó el último día del segundo mes, el 28 de febrero. Es decir, que todavía no había habido ningún impacto negativo por este hecho en la economía.

El segundo es que, a pesar de que siguen creciendo las ventas de capital se observa una tendencia descendente sin interrupción desde el pasado septiembre. Si en este mes las inversiones aumentaron un 11,4% respecto al mismo de 2024, en octubre se desaceleró la subida al 9,1%; en noviembre, al 7,5% y en diciembre, al 4,5%.

A esta información de la Agencia Tributaria hay que añadir que el Indicador de Confianza Empresarial Armonizado del Instituto Nacional de Estadística (INE) descendió un 2,3% en el segundo trimestre del año, lo que supone su mayor retroceso desde el cuarto trimestre de 2022. En este indicador ya se contaba con los efectos del conflicto, pero solo en el mes de marzo.

Los expertos atribuyen las caídas a la falta de estabilidad regulatoria y las cargas fiscales y administrativas, a la ralentización del crecimiento económico y a la menor colaboración público-privada. «La gran cuestión pendiente de la economía española es crear un clima favorable a la inversión y el crecimiento empresariales», afirman en el Instituto de Estudios Económicos.

La disminución más notable que ofrecen los datos fiscales de las grandes empresas es la que se ha producido en la tasa interanual de la inversión en equipo y software. Se ha pasado de cerrar 2025 con una tasa del 10,8% al 3,9% en el primer bimestre del año. En septiembre fue de un 13,3%. La tendencia es a la baja, con un leve repunte de una décima en noviembre.

En la construcción, la inversión ya era más baja pero ahora se ha situado en tasas negativas, en línea con las previsiones. Si la tasa a 31 de diciembre era del 3,7%, al cierre de febrero ha sido del -1,2%. Las tasas negativas han sido constantes en las inversiones en construcción desde noviembre cuando en octubre llegaron al 7,8%.

Moderación
En general, ninguna tasa del mes de febrero es buena pues refleja una moderación generalizada en los aumentos. Las de enero y febrero sobre ventas totales de las grandes, que comprenden consumo e inversión, refleja que estas se incrementaron en febrero un 1,2% respecto al mismo mes de 2024. Baja un punto respecto a la de enero y el bimestre cierra con el 1,6%, casi dos menos que la de 2025.

Las internas han bajado más de dos puntos y han roto la racha de subidas de casi el 4,5% registradas a finales de 2025. Las de consumo también han disminuido, aunque en menor medida que la inversión. si bien eran ya más bajas. En el primer bimestre de 2026 la tasa se ha situado en el 4,9% frente al 6,6% de cierre de 2025. Por el contrario, la tendencia desde septiembre ha sido ascendente para caer en el mes de febrero.

Otro dato muy significativo que ofrecen los datos fiscales de las grandes es el relativo a las importaciones. Al terminar el bimestre tenían una tasa negativa, -3%. En enero también resultó negativa, -2,4%. De nuevo hay que observar la tendencia de los últimos meses que, en este concepto, es variable. Aunque, no obstante, indica también un frenazo en consonancia con la caída de las ventas en consumo.

Lo que las grandes empresas están adelantando con la información que facilitan a la Agencia Tributaria es un debilitamiento de la demanda interna. Esta ha venido siendo el motor del crecimiento del PIB hasta el mismo 2025. Pero las previsiones para 2026 ya avisaban de una moderación en el consumo privado, incluso antes del estallido de la guerra. El Ministerio de Economía y el Banco de España advirtieron al fin de 2025 que el consumo iba a seguir creciendo, pero casi un punto menos, del 3,3% al 2,3%. El retroceso de la construcción previsto es de casi tres puntos por la menor inversión residencial. Los datos de Hacienda van en ese sentido.

Fuente: El Economista