La Junta Fiscal Europea carga contra el plan de Bruselas de dar más margen fiscal a los países por la crisis energética

La decisión de Bruselas de conceder margen fiscal a los Estados miembro para poner en marcha medidas que alivien los altos precios de la electricidad ha suscitado cierta controversia. La Junta Fiscal Europea ha cargado este miércoles contra esta decisión y ha aseguradoq ue no está justificada esta flexibilización de las reglas fiscales.

En un informe hecho público este miércoles, el organismo comunitario ha asegurado que las condiciones derivadas de la crisis de precios de la energía por el conflicto en el Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz no justifica esa relajación del 0,3% del PIB que planteaba la Comisión Europea para coger el impacto de las medidas de contención y protección a ciudadanos y hogares vulnerables.

La que era una de las principales peticiones esgrimidas por Italia en los últimos meses se ha convertido en una fuente de controversia para el Ejecutivo comunitario. La Junta Fiscal Europea rechaza que se permita activar la cláusula nacional de escape para obtener más manga ancha presupuestaria.

El organismo mira a lo sucedido durante la crisis de la energía derivada del conflicto en Ucrania y advierte a Bruselas que va camino de cometer los mismos errores. Errores que se refieren a ayudas generalizadas, que se aplicaron más tiempo de lo que era necesario. Todo pese a la insistencia de la Comisión Europea que, pese a que aún está ultimando los detalles de esta decisión, ha puesto como premisa que las medidas deben ser temporales y específicas.

Lo cierto es que la fiscalidad de la UE no se encuentra dentro de los parámetros que rigen las reglas fiscales. El déficit de los países del euro se mantendrá en el 3,5% del PIB en 2027, según las estimaciones del organismo, frente a ese umbral máximo del 3% del PIB que establecen las reglas fiscales. La deuda, por otro lado, superará el 90% del PIB, aunque la distancia aquí con el límite máximo el mayor. Es la herencia de la actuación de los países de la eurozona, que rebasaban ese límite del 60% del PIB en un ejercicio para dotar de estímulos a la economía durante la manga ancha fiscal de la pandemia.

En un escenario en el que la crisis enegética se alargue, el organismo se inclina por priorizar la inversión pública de los planes fiscales nacionales y se opone a aplicar programas de estímulo a la demanda.

La crisis energética es real, ha afirmado el presidente del organismo, Pieter Hasekamp. Si bien se posiciona en favor de la credibilidad fiscal de los países del euro asegura que la coyuntura actual «exige transformación, no estímulos». Es un llamamiento a culminar la transición energética en la que la UE se sumió, especialmente, desde la crisis energética de 2022. Es decir, aboga por implementar medidas a largo plazo en lugar de a corto plazo.

La Junta Fiscal Europea se inclina por la transformación del modelo energético europeo en detrimento de las medidas a corto plazo. Las medidas para proteger a hogares y sectores vulnerables son necesarias, considera el organismo, pero insiste en su temporalidad y especificidad para evitar desequilibrios presupuestarios.

En un paso más, ha advertido contra las ayudas generalizadas, que pueden distorsionar las señales de mercado así como establecer mayores dificultades para la transición energética.

Fuente: El Economista